21 de June del 2016

Trastornos o problemas derivados de situaciones laborales (estrés, relaciones laborales, burn – out o “síndrome del quemado”, mobbing o acoso laboral,…)

Los factores que se han descrito como estresares principales, forman parte frecuentemente del entorno laboral:

  1.     situaciones que fuerzan a procesar información rápidamente
  2.     estímulos ambientales dañinos,
  3.     percepciones de amenaza,
  4.     alteración de las funciones fisiológicas
  5.     aislamiento y confinamiento,
  6.     bloqueos en nuestros intereses,
  7.     presión grupal,
  8.     frustración.

Hablamos de “Síndrome del quemado” o Burn – out, refiriéndonos a la presencia de una respuesta prolongada de estrés en el organismo ante los factores estresantes emocionales e interpersonales que se presentan en el trabajo, que conlleva fatiga crónica, ineficacia y negación de lo ocurrido.

Los excesivos niveles de exigencia se convierten en un hábito inconsciente e incluso socialmente valorado.

Encontramos consecuencias físicas y psicológicas graves que resulta necesario tratar de manera especializada.

El acoso psicológico laboral, conocido como mobbing (asediar, acosar, acorralar en grupo), es tanto la acción de una o varias personas, que lleva a producir miedo o terror en el trabajador afectado hacia su lugar de trabajo, como las consecuencias psicofisiológicas que produce en quien lo padece.

Se produce una violencia psicológica injustificada a través de comportamientos hostiles y negativos por parte de compañeros, subalternos o jefe, de forma sistemática y recurrente durante un tiempo prolongado, a lo largo de semanas, meses e incluso años, pudiendo darse en ocasiones “accidentes fortuitos”, y hasta agresiones físicas en los casos más graves. El fin perseguido suele ser el abandono del puesto de trabajo por parte del afectado.
Consecuencias psicológicas y laborales

  •     Deterioro de la confianza en sí misma y en sus capacidades profesionales por parte de la víctima.
  •     Desarrollo de la culpabilidad en la víctima (la propia familia suele cuestionar su comportamiento).
  •     Somatización del conflicto: enfermedades físicas.
  •     Insomnio, ansiedad, irritabilidad, hipervigilancia, fatiga, cambios de personalidad, depresión.
  •     Inseguridad, torpeza, indecisión,
  •     Conflictos con otras personas e incluso con pareja y familia.
  •     Bajas laborales que el acosador suele aprovechar contra el trabajador
  •     Aumento de la conflictividad con la pareja y familia.
  •     Aumento de las enfermedades de los hijos y problemas escolares.
  •     Retraimiento de la víctima con la familia y amigos.
  •     Estigmatización social en los sectores de actividad laboral próximos

Se han descrito varias fases dentro del proceso que sufre quien ha padecido o padece mobbing:

En las primeras fases se produce una etapa de seducción de la víctima o su entorno próximo, tras la cual ocurre un conflicto con una mala resolución. Tras esto vendría el acoso moral propiamente dicho, en el que el acosador realiza un ataque psicológico sistemático sostenido en el tiempo directa o indirectamente.

La respuesta del entorno laboral y en especial de los superiores, así como la actuación de la empresa, será lo que determinará si el acoso puede ser resuelto o se perpetuará en el tiempo. Por último, aparece una etapa de marginación en la que el acosado es expulsado del mundo laboral, bien por despido, jubilación anticipada, bajas continuadas, etc.

En cualquier punto de este proceso, el mismo, puede ser interrumpido con una buena actuación de profesionales especializados y del propio interesado.